Bajo a la calles de la ciudad donde nadie quiere dormir, pero todos quieren soñar. Encuentro millones de historias, y me pierdo en ellas mientras intento recordar la mía. La memoria siempre fue un mal amante para mi, así que dispuestos a olvidar, olvidemos, y eso si que se me da bien. Y hablando de olvidar, aun no recuerdo mi historia, supongo que porque aun la estoy escribiendo.