Ganar, perder. Mismas caras de una misma moneda. Pero ¿que hay de esa sensación de jugar, de incertidumbre? Esos pequeños gestos que hacen que la vida tenga una chispa que te haga seguir queriendo ver que va a ocurrir en el siguiente capítulo. No es una llamada a la cordura, ni tampoco a realizar una locura, es la sensación de que nada está escrito, y aún queda mucho por decidir. Mientras guarda la compostura a la espera del siguiente punto donde el camino se divida en dos.
De perdidos al río. Siempre me ha gustado esa frase.