En mareas turbias nos encontramos, el viento no parece estar de nuestro lado, ni el mismo sol calienta como antes. Lo unico bueno es que al llegar a puerto sabremos apreciar mejor que nunca las tranquilas tardes y sus puestas de sol. ¿Tuve yo la culpa al izar las velas? Si la tuve, locura del momento. Ingrato seria no arrepentirse, mas de nada sirve lamentar lo hecho. Solo me queda hacer su estancia lo más placentera posible y rogar por llegar a buen puerto muy pronto.