Siempre a un niño le gusta oir una historia antes de irse a la cama. Les gusta saber que el mundo no es tan aburrido como lo parece. Entonces entra en juego la imaginación. Quizás quien aprenda a tomarse el cuento de Peter Pan desde el punto de vista original, aprenda que la diferencia de que entre lo real y lo imaginario solo consiste en cerrar los ojos.