Acto de presencia
Cuando empieza la canción.
Te codeas con la inocencia
Y todo atiende a tu sincera razón.
Mas la encomienda, no empieza en la noche.
No le vale a la remienda, a ningún reproche.
Te fijaste en un maldito con cadenas de acero
Sin siguiera prestar atención,
Que entre las manos de ese caballero
Estaba escondido tu corazón.