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miércoles, 1 de junio de 2011

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          -¡No me lo puedo creer!
          -Tranquilízate prima, solo es un truco…
          Marie y Alan Bécquer tuvieron la suerte de mediante las influencias de su familia acceder a unas de las pocas invitaciones que aun quedaban para el gran espectáculo. Se especulaba por las calles sobre el misterio de la actuación. Acudirían las más celebres personas de la zona.
          Todos llevaban sus mejores galas en el patio de butacas ante un enorme telón de una tonalidad extraña de rojo.
          -¿Puedes ver bien desde aquí Marie?
          -Si, puedo ver todo el escenario, es enorme.
          gigantesco telón se abrió cortando el murmullo general en el momento.
          Se oyen pasos. Una figura negra entra en el escenario andando tranquilamente. Una vez en el centro un foco se enciende y lo ilumina.
          -Damas y caballeros, bienvenidos. Les pido disculpas de antemano, nada de esto es real. Tampoco intenten ninguno de los trucos e ilusiones, no podrán. –Una risa general lleno la sala. –La mayoría de las personas aquí presentes intentarán encontrar durante todo el espectáculo el truco a cada acto. Y si alguno lo consigue, cosa que dudo, no conseguirá nada. Lo que hay que ver solo podría ver un niño. Quizás sea hora de mirar hacia atrás. Pero discúlpenme por esta pequeña charla. Que comience el espectáculo. Bienvenidos.
          Marie estaba sorprendida de lo amigable que era esa voz. El espectáculo fue tan real e increíble que sería del todo imposible de describir con palabras. Aquel mago tenia un don eso era seguro, pero lo que de verdad sorprendía era la realidad de todo lo que sucedía allí arriba. Finalmente llegó el acto final.
          -Para este ultimo numero rogaría un voluntario de entre el publico.
          A Marie se le paso la fugaz idea de levantar la mano. La desechó al instante. Sin embargo su primo al ver su cara durante todo el espectáculo le cogió la mano y se la levantó por ella. Sin que ella pudiera llegar a decirle nada a su primo ocurrió:
         -La dama que está sentada al lado del caballero de sombrero marrón, si es tan amable de subir. –La estaba mirando a ella. –Sí usted.
         Lentamente y del todo intimidada subió al grandioso escenario.
         -¿Cuál es su nombre, señorita?
         -Marie.
         -Marie, precioso nombre. Marie ¿le gustan las cartas?