Construye un castillo en el aire.
Sabes que puedes. Sabes que va a ser más real que cualquier otro de piedra.
Ahora viene lo difícil.
Elige que es eso tan especial que vas a guardar dentro. Eso que será custodiado por los mejores muros jamás pensados.
¿Difícil?
Curiosamente si.
Asómate al balcón. Nadie te mira. Curioso. Nadie mira por encima de su propia cabeza.
Y es una pena.
No podrán ver tu castillo en el aire.